NEOPLATONISMO from joseipuz
domingo, 11 de agosto de 2013
NEOPLATONISMO
En sentido estricto, se denomina “neoplatonismo” a aquella corriente filosófica, de carácter platónico, que tiene su origen aproximadamente en el siglo II con la obra de Plotino, al cual dedicaremos ya en un futuro algún artículo relativo a su vida, trabajo y obra.
El neoplatonismo se prolongaría, a su vez, en distintos lugares durante los siglos posteriores, destacando neoplatónicos muy importantes, como Jámblico, Porfirio, Edesio de Capadocia, o Proclo.
Tal y como hemos visto detalladamente en muchos post recogidos en este espacio, Platón había distinguido dos mundos, el mundo inteligible (mundo de las ideas), y aquel mundo sensible, construido a imitación de aquellas. Como ya sabemos, por encima de estas últimas ideas colocó la idea de Bien, como realidad suprema y principio primero. Pero, además de estos dos mundos, Platón había introducido asimismo en su sistema el demiurgo, que consistía en el dios que construye el mundo sensible tomando como modelo las ideas. No obstante, y como ocurre con toda hipótesis o teoría, en este caso naturalmente filosófica, existían aspectos que no estaban del todo claros: ¿dónde se hallan las ideas?, ¿qué relación existe entre el Bien y el demiurgo?, ¿cómo, a partir de un principio supremo, se ha originado la pluralidad de los seres tanto materiales como inmateriales?
La actitud de la corriente platónica ante, por ejemplo, la última de ellas (relacionada con el origen propio del resto de los seres a partir del principio supremo, Dios, el Bien), fue decisiva para la contestación misma de las otras dos anteriores.
Efectivamente, tanto los platónicos como luego los neoplatónicos insistían mucho en esa trascendencia del principio supremo situado más allá de toda realidad. Y es que, el abismo existente únicamente entre este mismo principio supremo y el mundo sensible, se salva tejiendo un puente de realidades intermedias, cada vez más próximas al mundo sensible, y alejadas de ese principio determinado.
En esta concepción de la realidad se cumple el denominado como principio de plenitud, según el cual la totalidad de lo real constituiría una cadena en la que no deberá faltar ningún eslabón, cuya perfección disminuye a medida que su lugar en la escala se aleja del principio primero.
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domingo, 14 de abril de 2013
POLITICA EL CONTRATO SOCIAL
TTRABAJO COMPARATIVO ENTRE LOS AUTORES ROSSEAU Y MONTESQUIEU DE SUS OBRAS “EL CONTRATO SOCIAL” Y “EL ESPIRITU DE LAS LEYES”
Antes de meternos de lleno en sus obras haremos una pequeña parada en la vida de estos autores.
Rosseau: Es el primer pensador auténticamente democrático de la historia de Europa.
Su primera obra, publicada en 1749, causó enorme impresión, pues en ella se atacaba una de las tesis fundamentales que defendían los ilustrados; los filósofos de la ilustración pensaban que los importantes adelantos científicos y técnicos que se estaban verificando en aquella época, no sólo mejoraban al hombre materialmente, sino también moralmente; es decir, que a medida que se progresaba en la ciencia y en la técnica, el hombre se iba haciendo cada vez más bueno.. Frente a esto, Rousseau señalaba que a civilización, en lugar de mejorar al hombre, lo que hacía era corromperlo, porque la sociedad estaba estructurada de forma injusta; por tanto, si se quería mejorar al hombre, antes había que mejorar a la sociedad
La obra más importante de este autor es “El Contrato Social” (1762).
Montesquieu: Se llamaba Carlos de Secondat, barón de Montesquieu, y era por lo tanto monárquico, pero monárquico enamorado del parlamentarismo inglés. Fue presidente del parlamento de Burdeos, satirizó las viejas ideas y los defectos sociales y políticos de Francia en su obra “Cartas persas” (1721), cuya resonancia fue extraordinaria. También tuvo gran difusión “Consideraciones sobre la grandeza y la decadencia de los romanos” (1734). Pero la obra triunfal y que abrió profunda brecha en las concepciones políticas dominantes en Francia, fue “El Espíritu de las Leyes” (1748), hasta el punto que se toma esta obra y fecha como punto de arranque de la victoria intelectual de la Ilustración y cifra representativa de una generación histórica. En su célebre obra preconizó una nueva estructura del Estado, basada en un equilibrio de poderes.
1º DEFINICIÓN DE LEYES SEGÚN CADA AUTOR Y DIVISIÓN DE PODERES.
Para Rosseau las leyes significarían la expresión de la voluntad general que sirven para que mayorías no se pasen por alto los derechos fundamentales y ala vez estas son de carácter general al mismo tiempo que no pueden ser injustas. Estando sometido a las leyes, se es libre, puesto que ellas no son mas que registro de nuestras voluntades.
Para crear estas leyes aparece la necesidad de unos guías denominados legisladores que unen la voluntad general con el entendimiento. El creador de estas leyes es el soberano formado por el pueblo.
Mientras tanto las leyes para Montesquieu serian de 2 tipos diferentes las leyes positivas y las leyes naturales aunque primeramente nos hace una definición de este concepto para Montesquieu son las relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas. En este sentido todos los seres tienen sus leyes: las tiene la divinidad, el mundo material, las inteligencias superiores al hombre, los animales y el hombre mismo.
-Leyes positivas: la ley es la regla que guía nuestra acciones prescrita por una autoridad a la que creemos con derecho a hacer esta ley.
A la ley le acompaña una pena inherente a la infracción de ella, un tribunal que aplica esta pena y una fuerza física que la hace ejecutar. Sin todo esto la ley es incompleta.
- Leyes naturales: por otro lado, cuando observamos los fenómenos de la naturaleza y de nuestra inteligencia, cuando descubrimos que todos estos fenómenos se producen del mismo modo y en las mismas circunstancias, decimos que siguen leyes ciertas, leyes que llamamos leyes de la naturaleza y bajo las que se rigen fenómenos que suceden constantemente Estas leyes son anteriores y superiores a las nuestras, y para que las nuestras, las positivas, sean buenas no hace falta que se deriven de las leyes de la naturaleza, sino que deben ser conformes a ellas. Lo justo fundamental es lo conforme a ellas y lo injusto lo contrario. Este es el espíritu o sentido en que deben estar hechas las leyes positivas. las leyes están influenciadas por las costumbres, por las circunstancias naturales de cada momento y por el propio hombre.
En Montesquieu el poder legislativo recae sobre la cámara de los comunes y la cámara de Los Lores, el poder ejecutivo recae sobre un monarca y el poder judicial recae sobre los jueces que castigan delitos y resuelven diferencias entre particulares.
Mientras tanto para Rosseau el poder ejecutivo y judicial recae sobre el gobierno al servicio de la voluntad y el poder legislativo recae sobre los legisladores. Mientras que para Montesquieu el poder legislativo controla a los otros poderes para Rosseau solo es un poder que redacta leyes que no puede dar fuerza ejecutiva, el mando de los poderes recaería sobre el soberano. Para Rosseau toda la fuerza en cuanto a división de poderes recae sobre el soberano.
2º TIPOS DE GOBIERNO E INTERPRETACIÓN DE CADA UNO SEGÚN SU AUTOR.
Rosseau no legitima ninguna forma de gobierno aunque si bien distingue 3 formas diferentes: democracia,aristocracia y monarquía y en caso excepcional seria la dictadura para salvar la soberanía. El gobierno no es mas que un mandado del soberano ya que esta a su cargo.
Montesquieu las sociedades sin forma política definida son los pueblos salvajes (cazadores) y los pueblos bárbaros (pastores). Como forma política definida Montesquieu reconoce la república, la monarquía, y el despotismo.
Rosseau:
ARISTOCRACIA: el poder es entregado a un numero pequeño de personas. Esta puede ser natural, electiva o hereditaria. El mejor gobierno es la electiva pero con la moderación de los ricos y consentimiento de los pobres.
DEMOCRACIA: el poder es confiado a todo el pueblo en su mayor parte. El poder ejecutivo esta unido al legislativo. Mal gobierno para Rosseau ya dice que puede propiciar guerras civiles al estar unidas cosas que no deberían estarlo.
*La monarquía esta analizado mas abajo y conjuntamente con Montesquieu*
Montesquieu:
REPÚBLICA: el poder recae sobre todo el pueblo (democracia) o sobre algunas familias (aristocracia). Ideal forma de gobierno para estados pequeños. El principio que mueve y hace obrar a la República es la “virtud política”, entendida como el amor a la patria, a la igualdad y a la moderación.
Mientras que Rosseau diferencia entre democracia y aristocracia Montesquieu los intenta unir bajo un mismo titulo y a mi forma de ver las cosas erróneo ya que tienen muchas características diferentes como para poder unirlas. Además la palabra república comprende multitud de gobiernos desde una aristocracia hasta una oligarquía y esto puede causar confusiones.
DESPOTISMO: una sola persona gobierna a su capricho y a su libre voluntad, esta exento de leyes o reglas. Gran eficacia en grandes estados o imperios. Su principio es el temor, el cual debilita todas las virtudes (principio de la república) y anula todo sentimiento de ambición (principio de la monarquía). Aunque esto supone una contradicción para Montesquieu ya que el mismo considera esta forma de gobernar como abominable. Rosseau supongo yo que estaría en contra de esta forma de gobernar ya que el siempre apoya la intervención del pueblo a la hora de poder tomar decisiones y de crear leyes.
MONARQUIA AMBOS AUTORES: (Rosseau)el poder es confiado a una sola persona o magistrado único. Es el gobierno con mas vigor, pues en ella “todo camina hacia el mismo fin” y no hay movimientos opuestos, en este gobierno privan las voluntades particulares sobre las demás. Al igual que Rosseau, Montesquieu confía todo el poder sobre el príncipe, este gobierna según las leyes establecidas y con la ayuda de la nobleza mientras que para Rosseau gobierna el príncipe pero a merced del soberano (es decir, de todo el pueblo).
Su principio, para Montesquieu, es el honor, o sea el prejuicio de cada persona o clase social, que consiste en exigir preferencias y distinciones.
Mientras que Rosseau añade un principio individual a cada tipo de gobierno pienso que Rosseau tiene una principio universal en las tres formas de gobernar. Que consistiría en la obtención de la voluntad general mediante el pacto social sin tener que recurrir a la fuerza en ninguno de posibles gobiernos mientras que Montesquieu si recurre a ella en el despotismo.
3º EL ESTADO.
Para Rosseau el Estado aparece cuando los hombres se dan cuenta que para defender mejor su vida, su libertad y su propiedad deben agruparse y elegir a alguien para que los gobierne. El Estado nace, por tanto, de un acuerdo libre entre los hombres que se han unido para designar al gobernante. Como el gobernante ha sido elegido por el pueblo, en cualquier momento, cuando el pueblo quiera, puede cambiarlo por otro. Al mismo tiempo, la misión de los gobernantes es cumplir siempre la voluntad popular. Por otro lado Montesquieu pretende una nueva estructura del Estado basada en el equilibrio de poderes. En ella defiende, que, conservando al rey, el poder ejecutivo, el legislativo recaería en una asamblea representativa del país (como el parlamento inglés), y el judicial, detentado por magistrados o parlamentos (en Francia, tribunales), absolutamente independientes en sus sentencias, del rey y del Parlamento. Así pues, es partidario de que el Estado quedara dividido y es el difusor de las ideas parlamentarias inglesas y la fuente donde bebieron las promociones revolucionarias.
4º DEFINICIONES DE LIBERTAD SEGÚN SU AUTOR.
Para Jacques, un signo de libertad es la facultad de que posee cada uno de hacer predominar sobre su voluntad particular la voluntad general, de modo que obedecer al soberano significa ser libre.
Mientras tanto para Carlos de Secondat la idea cambia ya que este dice que: “La libertad es el derecho de hacer lo que permiten las leyes... . la libertad no consiste en hacer lo que uno quiere sino en hacer lo que se debe hacer y en no ser obligado ha hacer lo uno no quiere. Unas buenas leyes supone mas libertad. Al principio estas ideas pueden parecer idénticas o parecidas pero la cosa cambia al decir que por ejemplo en el libro de Rosseau las leyes las eligen el pueblo y en el otro caso son establecidas por el sistema de gobierno establecido. Por lo tanto a mi forma de ver las cosas existirá mas libertad o habrán mas leyes a gusto de los ciudadanos en la forma escrita por Rosseau.
5º LA RELIGIÓN EN CADA UNO DE LOS LIBROS.
Jacques Rosseau con una frase que el mismo pronuncio podemos hacernos una idea de su pensamiento acerca de la religión. “Si quisiera describir de una manera simbólica la estupidez, que es capaz de revolvernos la bilis, pintaría a un pedante enseñando el catecismo”. Aun así Rosseau propone su idea de religión civil, religiones del ciudadano moderno, con las ventajas de la religión del ciudadano antiguo y sin las desventajas de la intolerancia y el contenido dogmático.
Para Montesquieu mas simpatizante de la religión dice que es el elemento moral más importante en la acusación social. Es un fenómeno social para Montesquieu, estudia su lado convencional y humano pero ordenador de la sociedad a través de las creencias. Considera que es absurdo imponer la religión de una cultura a otra. La religión sirve de freno en los despotismos y sus leyes corrigen a veces los inconvenientes de la constitución política, por lo que cuenta más su utilidad que la verdad o no de sus dogmas. Toda persecución religiosa y todo prosetilismo es por principio intolerante.
6º COMENTARIO DE LAS OBRAS.
El primer tratado ordenado y sistemático de las nuevas ideas se debió a Montesquieu (1.689 - 1.755), quien fundando su filosofía política de la historia romana y de las instituciones inglesas, esbozó en "El Espíritu de las Leyes" un esquema de la organización del Estado tal como debía ser para asegurar la libertad del hombre, sobre la base de la división de los poderes, y entendida la libertad no como un derecho natural sino como resultado de las relaciones sociales de las circunstancias históricas. Pero más que Montesquieu gravitó en la época de Rousseau (1.712 - 1.755), cuya obra "El Contrato Social" fue la Biblia de los revolucionarios del siglo XVIII. Rousseau parte del supuesto de un estado de naturaleza, anterior a la sociedad, donde los hombres viven en plena igualdad, hasta que mediante el acuerdo y el consentimiento expresados en un pacto social, crean un Estado que establece la autoridad para asegurar la libertad como una necesidad de la dignidad humana. La existencia del gobierno no arranca del contrato sino de un acto de la soberanía del pueblo que es indivisible e inalienable, y que, en consecuencia, puede ser reasumida por el pueblo cuando ha desaparecido la delegación del poder. La teoría de la voluntad general es inseparable de la teoría del contrato social de la doctrina de Rousseau. Las voluntades individuales de cuantos resignan sus derechos en el seno de la comunidad, se fusionan después dando nacimiento a la voluntad general que es todopoderosa en una sociedad. Una vez que se forma el Estado la voluntad general será representada por la mayoría.
ENRIQUE DUSSEL POLITICA DE LA LIBERACION
miércoles, 22 de octubre de 2008
Política de la liberación, de Enrique Dussel

Enrique Dussel
Política de la liberación
Madrid, Trotta, 2007
587 p.
La última obra de Enrique Dussel es una subversión de la filosofía política tradicional, tanto para el esquema convencional que se sigue a nivel universitario como para el debate propio de la filosofía occidental. No se trata de una historia de las ideas políticas, sino más bien de una historia crítica de la historia de las ideas políticas. Bajo la idea de giro descolonizador el filósofo, historiador y teólogo argentino pretende plantear la cuestión desde una perspectiva mundial, al hilo de un discurso político que ya está presente en las primeras grandes civilizaciones: Egipto, Mesopotamia, China, India, el imperio Azteca y el imperio Inca. Grandes culturas de enorme complejidad en su organización política. Se trata de un rescate de textos aparentemente míticos, legales o religiosos que guardan un profundo sentido político. Textos cuya exégesis requiere de una paralela reconstrucción histórica en los hechos y filológica en los términos. En este sentido, es muy elevado el énfasis en demostrar la influencia de la cultura egipcia y comercial fenicia en la formación de las polis griegas democráticas.
El libro sigue un esquema pretendidamente anti-eurocéntrico que reduce la historia de Europa a una simple etapa más de la historia de las ideas políticas. Dussel insiste una y otra vez en que, hasta el siglo XV, siglo de la invasión de América, Europa Occidental era un rincón del mundo alejado de las grandes rutas del tráfico comercial árabe, indostánico y chino. De hecho, la verdadera hegemonía global no la alcanzará hasta las fechas de la Revolución Industrial inglesa en 1800, derrocando así el predominio de China.
Si bien el concepto clave de toda la filosofía de Dussel es el de liberación, sólo en esta Política de la liberación lo emplea en un sentido estrictamente intelectual; es decir, se trata de liberar la filosofía de los encubrimientos teóricos occidentales que ocultan la riqueza histórica, cultural e intelectual de los distintos períodos del pasado, las distintas formaciones políticas y las múltiples reflexiones de lo político. Reducir el pensamiento a un estrecho viaje desde Grecia hasta EEUU o a un corto tiempo desde el mundo Antiguo hasta la Posmodernidad son algunas de las simplificaciones tradicionales que, todavía hoy, se siguen cometiendo con una inocencia que Dussel tacha de helenocéntrica (por instalar el origen de la filosofía política en la Gracia antigua), occidentalista (por menospreciar la importancia filosófica de los textos orientales de Europa) y eurocéntrica (por el menosprecio generalizado a todas las producciones del mundo alejadas de Occidente).
En sus páginas no se encontrará una historia de las ideas políticas, tampoco un sistema de ideas políticas. Antes bien, se trata de un metarrelato en el sentido de Lyotard, intencionadamente subjetivo y situado desde una perspectiva latinoamericana. En cierto modo, consiste en una historia mundial y una crítica política en clave latinoamericana. Este enorme relato no sólo desmonta la estructura filosófica occidental, sino que además tiene una triple intención: demostrar la mundialidad milenaria de la filosofía política, reconstruir el relato filosófico latinoamericano como originario de la Modernidad en el siglo XVI y legitimar el estatuto epistemológico de la propia filosofía del autor, la filosofía de la liberación. Es más, nuestro autor defiende la universalidad de su filosofía en la medida en que representa el marco teórico de toda filosofía que esté, por un lado, contextualizada en una praxis temporal y geográfica concreta y, por otro lado, elaborada desde una perspectiva no occidental conforme al concepto de pueblo, fuente del poder político y víctima encubierta por la mayoría de sistemas políticos de la historia (como pobre, como mujer, como extranjero, como obrero, como bárbaro, como esclavo, etc.).
Se trata de un esquema que puede recordar a las pretensiones de Hegel con su propio sistema de ideas, aunque bien lo advierte Dussel, el libro no pretende ser más que una perspectiva latinoamericana de los muchos relatos posibles acerca de la historia mundial de las ideas políticas.
De todas maneras, lo más interesante de esta obra se debe al enorme desafío que arroja al academicismo tradicional universitario, contra “las filosofías que sólo se ocupen: a) de los comentarios de los clásicos europeos y norteamericanos (en posición euro y americano-céntricas), justificando procedimentalismos liberales, y b) de las artimañas de la retórica o la sofística –porque buscan confundir con sus retorcidas falacias a sus oponentes académicos, pero no «intentan buscar la verdad»” [defendiendo a su vez que] “las filosofía políticas del siglo XXI […] serán juzgadas por la historia, en último término, por el grado de articulación del pensar filosófico con la praxis de liberación del pueblo simple, explotado, empobrecido, excluido, mayoritariamente latinoamericano”[1].
Estamos ante una propuesta filosófica muy cierta y estimulante, pero insuficiente cuando el concepto de pueblo se enfrenta a formas complejas de poder donde éste no coincide exactamente con la política. Más acá del poder político, tenemos aquellos poderes que el mismo pueblo es capaz de alimentar, como es el caso de la destrucción ecológica propia del consumismo occidental y de las clases medias existentes, en mayor o menor medida, por todas las grandes ciudades del mundo. Se trata de un tipo de poder del que participa activamente el mismo «pueblo». Más allá del poder político, existen otras formas de poder tales como el mismo poder económico y financiero que escapan actualmente al control de las instituciones políticas. Es en éste y otros casos donde el fenómeno de la liberación política pierde su sentido emancipador respecto de la autoridad que lo ejerce, limitando así sus pretensiones universales. Se trata de un aspecto nuevo del poder que es propio de las sociedades más complejas y que obliga a reformular el esquema teórico de la liberación.
[1] Dussel, E., Política de la liberación, Madrid, Trotta, 2007, p. 556.
jueves, 28 de marzo de 2013
FILOSOFIA DE MARX
El materialismo dialéctico, cuya presentación como tal se debe más a la actividad de Engels que a la del propio Marx, ha sido considerado tradicionalmente como la toma de posición filosófica de Marx y Engels frente al idealismo hegeliano, es decir, como el resultado de su crítica del idealismo y, como tal, se ha presentado por la mayoría de los estudiosos del marxismo como el marco de referencia conceptual desde el que desarrolla el materialismo histórico, que sería la expresión propiamente científica de su pensamiento. La exposición del materialismo dialéctico se encuentra fundamentalmente en las obras de Engels: "Anti-Dühring", (con contribuciones de Marx, publicado en 1878), y "Sobre la dialéctica de la naturaleza", (escrito entre 1873 y 1886), obra, esta última, también conocida por Marx, cuyos contenidos nunca rechazó y que, dada la estrecha colaboración entre ambos hasta su muerte, se suele considerar también como expresión del pensamiento propio de Marx.
Oposición al idealismo y al mecanicismo
1.
El materialismo dialéctico se opone al idealismo, en el sentido en que considera que no existe más realidad fundamental que la materia; pero la materia no es una realidad inerte, sino dinámica, que contiene en sí la capacidad de su propio movimiento, como resultado de la lucha de los elementos contrarios, (siendo la contradicción la esencia de la realidad, al igual que para Hegel), que se expresa en el movimiento dialéctico. Así, el movimiento hegeliano de la idea a la cosa y a su reconciliación, queda invertido, según la famosa frase de Marx, pasando a convertirse en un movimiento que va de la cosa a la idea y a su futura reconciliación. Todo el bagaje conceptual de la dialéctica hegeliana es conservado por el materialismo dialéctico, pero orientado ahora en la dirección opuesta.2.
El materialismo dialéctico no se opone sólo al idealismo hegeliano, sino a toda concepción mecanicista y atomista de la naturaleza, es decir, no finalista."La comprensión del total error por inversión del anterior idealismo alemán llevó necesariamente al materialismo, pero, cosa digna de observarse, no al materialismo meramente metafísico y exclusivamente mecanicista del siglo XVIII" (Engels, Anti-Dühring).Se opone, pues, a la concepción que había predominado en la ciencia en el siglo XVIII y que lo seguiría haciendo en los siglos XIX y XX. Es propia del idealismo hegeliano la afirmación de un final feliz de la historia, de una reconciliación de la realidad consigo misma en el Espíritu Absoluto, como resultado mismo del movimiento dialéctico, una finalidad que no desaparecerá del materialismo dialéctico, al conservar, como lo hace, la dialéctica hegeliana para explicar el movimiento en la naturaleza.
"Y así hemos vuelto a la concepción del mundo que tenían los grandes fundadores de la filosofía griega, a la concepción de que toda la naturaleza, desde sus partículas más ínfimas hasta sus cuerpos más gigantescos, desde los granos de arena hasta los soles, desde los protistas hasta el hombre, se halla en un estado perenne de nacimiento y muerte, en flujo constante, sujeto a incesantes cambios y movimientos". (F. Engels, Dialéctica de la naturaleza. Introducción)
3.
Las propiedades que el materialismo dialéctico atribuye a la materia derivan de su concepción de la misma como única realidad objetiva, que es captada mediante los sentidos, permitiendo así su conocimiento. Del análisis de la materia se desprende que es infinita en duración, extensión, profundidad y movimiento. Que la materia es infinita en duración quiere decir que es eterna, increada e indestructible, por lo que el tiempo será concebido como una forma de existencia de la materia, constituyendo la eternidad y la temporalidad dos contrarios dialécticos de la materia. Que es infinita en extensión supone afirmar la infinitud del espacio. La afirmación de que es infinita en profundidad se refiere a la inagotable variedad de formas materiales, que se encuentran sometidas a un cambio perpetuo, es decir, a un movimiento infinito: movimiento y materia son inseparables."Pero el movimiento de la materia no es únicamente tosco movimiento mecánico, mero cambio de lugar; es calor y luz, tensión eléctrica y magnética, combinación química y disociación, vida y, finalmente, conciencia". (F.Engels, Dialéctica de la naturaleza. Introducción )
Las formas de conciencia
1.
En cuanto a la conciencia, se distinguen cuatro formas o tipos de conciencia: la conciencia de sí, por la que accedemos al conocimiento de nuestro propio ser; la conciencia psicológica, por la que conocemos nuestra propia identidad y la diferenciamos de la de los demás y de las otras cosas; la conciencia de clase, por la que accedemos al conocimiento de los intereses del grupo social al que pertenecemos; y la conciencia social, que se forma en las sociedades humanas como una especie de trasfondo ideológico, por el que asumimos creencias y costumbres al margen de toda consideración crítica.2.
La relación de la materia con la conciencia no dejará de plantear problemas, al ser concebida la conciencia como el resultado de las fuerzas materiales, que la determinan, no quedando, según la formulación tradicional del problema, espacio para la acción de una conciencia libre, de una conciencia que se autodetermina. La conciencia es necesariamente un producto, una manifestación, de la materia, inseparable de ella. Como tal, representa la capacidad que tiene el ser humano de comprender, pero también de amar y de decidir libremente (voluntad). Pero ¿cuál puede ser el papel de la voluntad en una conciencia que deriva de una materia que existe independientemente del ser humano y de su propia conciencia?"Hegel ha sido el primero en exponer rectamente la relación entre libertad y necesidad. Para él, la libertad es la comprensión de la necesidad. "La necesidad es ciega sólo en la medida en que no está sometida al concepto." La libertad no consiste en una soñada independencia respecto de las leyes naturales, sino en el reconocimiento de esas leyes y en la posibilidad, así dada, de hacerlas obrar según un plan para determinados fines. Esto vale tanto respecto de las leyes de la naturaleza externa cuanto respecto de aquellas que regulan el ser somático y espiritual del hombre mismo: dos clases de leyes que podemos separar a lo sumo en la representación, no en la realidad. La libertad de la voluntad no significa, pues, más que la capacidad de poder decidir con conocimiento de causa."
"Cuanto más libre es el juicio de un ser humano respecto de un determinado punto problemático, con tanta mayor necesidad estará determinado el contenido de ese juicio; mientras que la inseguridad debida a la ignorancia y que elige con aparente arbitrio entre posibilidades de decisión diversas y contradictorias prueba con ello su propia ilibertad, su situación de dominada por el objeto al que precisamente tendría que dominar. La libertad consiste, pues, en el dominio sobre nosotros mismos y sobre la naturaleza exterior, basado en el conocimiento de las necesidades naturales; por eso es necesariamente un producto de la evolución histórica." (F.Engels, Anti-Dühring, XI, Moral y derecho. Libertad y necesidad )
Las leyes de la dialéctica
1.
El materialismo dialéctico nos propone, pues, una interpretación de la realidad concebida como un proceso material en el que se suceden una variedad infinita de fenómenos, a partir de otros anteriormente existentes. Esta sucesión, no obstante, no se produce al azar o arbitrariamente, ni se encamina hacia la nada o el absurdo: todo el proceso está regulado por leyes que determinan su evolución desde las formas más simples a las más complejas, y que afectan a toda la realidad, natural y humana (histórica)."Este es el ciclo eterno en que se mueve la materia, un ciclo que únicamente cierra su trayectoria en períodos para los que nuestro año terrestre no puede servir de unidad de medida, un ciclo en el cual el tiempo de máximo desarrollo, el tiempo de la vida orgánica y, más aún, el tiempo de vida de los seres conscientes de sí mismos y de la naturaleza, es tan parcamente medido como el espacio en que la vida y la autoconciencia existen; un ciclo en el que cada forma finita de existencia de la materia -lo mismo si es un sol que una nebulosa, un individuo animal o una especie de animales, la combinación o la disociación química- es igualmente pasajera y en el que no hay nada eterno do no ser la materia en eterno movimiento y transformación y las leyes según las cuales se mueve y se transforma." (F.Engels, Dialéctica de la naturaleza. Introducción )
2.
Las leyes según las cuales la materia se mueve y se transforma son leyes dialécticas. Al igual que ocurre con la dialéctica hegeliana, que es simultáneamente un método y la expresión misma del dinamismo de la realidad, la dialéctica de Marx y Engels encerrará ese doble significado. No se puede convertir, sin embargo, la dialéctica en un proceso mecánico, en el que se suceden los tres momentos del movimiento (tesis, antítesis y síntesis), como se hace a menudo con Hegel, en un esquema mecánico sin contenido alguno. "La dialéctica no es más que la ciencia de las leyes generales del movimiento y la evolución de la naturaleza, la sociedad humana y el pensamiento", dice Engels en el Anti-Dühring.3.
La dialéctica nos ofrece, pues, leyes generales, no la particularidad de cada proceso. Que son leyes generales quiere decir que son el fundamento de toda explicación de la realidad, pero también que afectan a toda la realidad (naturaleza, sociedad, pensamiento) y que son objetivas, independientes de la naturaleza humana. Marx y Engels enunciarán las siguientes tres leyes de la dialéctica:1. Ley de la unidad y lucha de contrarios.
"Pero todo cambia completamente en cuanto consideramos las cosas en su movimiento, su transformación, su vida, y en sus recíprocas interacciones. Entonces tropezamos inmediatamente con contradicciones. El mismo movimiento es una contradicción; ya el simple movimiento mecánico local no puede realizarse sino porque un cuerpo, en uno y el mismo momento del tiempo, se encuentra en un lugar y en otro, está y no está en un mismo lugar. Y la continua posición y simultánea solución de esta contradicción es precisamente el movimiento".
"Si ya el simple movimiento mecánico local contiene en sí una contradicción, aún más puede ello afirmarse de las formas superiores del movimiento de la materia, y muy especialmente de la vida orgánica y su evolución. Hemos visto antes que la vida consiste precisamente ante todo en que un ser es en cada momento el mismo y otro diverso. La vida, por tanto, es también una contradicción presente en las cosas y los hechos mismos, una contradicción que se pone y resuelve constantemente; y en cuanto cesa la contradicción, cesa también la vida y se produce la muerte. También vimos que tampoco en el terreno del pensamiento podemos evitar las contradicciones, y que, por ejemplo, la contradicción entre la capacidad de conocimiento humana, internamente ilimitada, y su existencia real en hombres externamente limitados y de conocimiento limitado, se resuelve en la sucesión, infinita prácticamente al menos para nosotros, de las generaciones, en el progreso indefinido". (Engels, Anti-Dühring, XII. Dialéctica. cantidad y cualidad.)
1.
Siguiendo los pasos de Heráclito y Hegel, Marx y Engels consideran que la realidad es esencialmente contradictoria. Todos los fenómenos que ocurren en la Naturaleza son el resultado de la lucha de elementos contrarios, que se hallan unidos en el mismo ser o fenómeno, siendo la causa de todo movimiento y cambio en la Naturaleza, en la sociedad y en el pensamiento. Con esta ley se explica, pues, el origen del movimiento.2.
Entre los argumentos que se aportan para justificar esta explicación predominan los procedentes de las ciencias (Física, Ciencias naturales, Matemáticas, Economía), pero también de la Historia y de la filosofía. Entre las parejas de contrarios puestas como ejemplos podemos citar: atracción y repulsión, movimiento y reposo, propiedades corpusculares y ondulatorias, herencia y adaptación, excitación e inhibición, lucha de clases, materia y forma, cantidad y cualidad, sustancia y accidentes.2. Ley de transición de la cantidad a la cualidad.
"Hemos visto ya antes, a propósito del esquematismo universal, que con esta línea nodal hegeliana de relaciones dimensionales en la que, en un determinado punto de alteraciones cuantitativas, se produce repentinamente un cambio cualitativo, el señor Dühring ha tenido la pequeña desgracia de que en un momento de debilidad la ha reconocido y aplicado él mismo. Dimos allí uno de los ejemplos más conocidos, el de la transformación de los estados de agregación del agua, que a presión normal y hacia los 0º C pasa del fluido al sólido, y hacia los 100º C pasa del líquido al gaseoso, es decir, que en esos dos puntos de flexión la alteración meramente cuantitativa de la temperatura produce un estado cualitativamente alterado del agua."
"Habríamos podido aducir en apoyo de esa ley cientos más de hechos tomados de la naturaleza y de la sociedad humana. Así por ejemplo, toda la cuarta sección de El Capital de Marx -producción de la plusvalía relativa en el terreno de la cooperación, división del trabajo y manufactura, maquinaria y gran industria- trata de innumerables casos en los cuales la alteración cuantitativa modifica la cualidad de las cosas de que se trata, con lo que, por usar la expresión tan odiosa para el señor Dühring, la cantidad se muta en cualidad, y a la inversa. Así, por ejemplo, el hecho de que la cooperación de muchos, la fusión de muchas fuerzas en una fuerza total, engendra, para decirlo con las palabras de Marx, una "nueva potencia de fuerza" esencialmente diversa de la suma de sus fuerzas individuales". (F.Engels, Anti-Dühring , XI, Moral y derecho. Libertad y necesidad.)
1.
Hablamos de cambio cualitativo cuando una cosa se transforma en otra que es esencialmente distinta. ¿Por qué unas cosas se transforman en otras que tienen propiedades diferentes a las de las cosas de las que proceden? Según la ley de transición de la cantidad a la cualidad, el aumento o disminución de la cantidad de materia influye en la transformación de una cosa en otra distinta. La acumulación o disminución de la materia es progresiva, mientras que el cambio de cualidad supone una modificación radical de la cosa, una revolución. Con esta ley se explica el desarrollo de los seres y los fenómenos naturales, sociales, etc.2.
Todos los objetos de la Naturaleza poseen características mensurables, por lo que su esencia, su cualidad, es inseparable de los aspectos cuantitativos. Cuando una cosa pasa de poseer una cualidad a poseer otra hablamos de "salto cualitativo". Como todo movimiento es el resultado de la lucha de elementos contrarios, el salto cualitativo supone la resolución de una contradicción, que da lugar a una nueva realidad, que representa un avance en el desarrollo de la Naturaleza. El salto cualitativo no supone el mero cambio de una cualidad por otra, sino por otra que supera, de alguna manera, a la anterior.3. Ley de negación de la negación.
"En la dialéctica, negar no significa simplemente decir no, o declarar inexistente una cosa, o destruirla de cualquier modo. Ya Spinoza dice: omnis determinatio est negatio, toda determinación o delimitación es negación. Además, la naturaleza de la negación dialéctica está determinada por la naturaleza general, primero, y especial, después, del proceso. No sólo tengo que negar, sino que tengo que superar luego la negación."
"Tengo, pues, que establecer la primera negación de tal modo que la segunda siga siendo o se haga posible. ¿Cómo? Según la naturaleza especial de cada caso particular. Si muelo un grano de cebada o aplasto un insecto, he realizado ciertamente el primer acto, pero he hecho imposible el segundo. Toda especie de cosas tiene su modo propio de ser negada de tal modo que se produzca de esa negación su desarrollo, y así también ocurre con cada tipo de representaciones y conceptos". (F.Engels, Anti-Dühring , XIII. Dialéctica. Negación de la negación.)
Comentario a la cita
1.
La ley de negación de la negación completa la anterior, explicando el modo en que se resuelve la contradicción, dando paso a una realidad nueva que contiene los aspectos positivos de lo negado. El primer momento del movimiento dialéctico, el de la afirmación, supone la mera existencia de una realidad; el segundo momento, el de la negación, supone la acción del elemento contrario que, en oposición con el primer momento, lo niega. El tercer momento, negando al segundo, que era ya, a su vez, la negación del primero, se presenta como el momento de la reconciliación, de la síntesis, recogiendo lo positivo de los dos momentos anteriores.2.
Una vez alcanzado este estadio del movimiento nos encontramos ante una nueva realidad que entrará de nuevo en otro ciclo de transformación dialéctica, dando lugar, así, al desarrollo progresivo de la Naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento. Un desarrollo que se dirige hacia formas más completas, más perfectas, más integradoras, de la realidad.viernes, 1 de febrero de 2013
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