miércoles, 22 de octubre de 2008
Política de la liberación, de Enrique Dussel

Enrique Dussel
Política de la liberación
Madrid, Trotta, 2007
587 p.
La última obra de Enrique Dussel es una subversión de la filosofía política tradicional, tanto para el esquema convencional que se sigue a nivel universitario como para el debate propio de la filosofía occidental. No se trata de una historia de las ideas políticas, sino más bien de una historia crítica de la historia de las ideas políticas. Bajo la idea de giro descolonizador el filósofo, historiador y teólogo argentino pretende plantear la cuestión desde una perspectiva mundial, al hilo de un discurso político que ya está presente en las primeras grandes civilizaciones: Egipto, Mesopotamia, China, India, el imperio Azteca y el imperio Inca. Grandes culturas de enorme complejidad en su organización política. Se trata de un rescate de textos aparentemente míticos, legales o religiosos que guardan un profundo sentido político. Textos cuya exégesis requiere de una paralela reconstrucción histórica en los hechos y filológica en los términos. En este sentido, es muy elevado el énfasis en demostrar la influencia de la cultura egipcia y comercial fenicia en la formación de las polis griegas democráticas.
El libro sigue un esquema pretendidamente anti-eurocéntrico que reduce la historia de Europa a una simple etapa más de la historia de las ideas políticas. Dussel insiste una y otra vez en que, hasta el siglo XV, siglo de la invasión de América, Europa Occidental era un rincón del mundo alejado de las grandes rutas del tráfico comercial árabe, indostánico y chino. De hecho, la verdadera hegemonía global no la alcanzará hasta las fechas de la Revolución Industrial inglesa en 1800, derrocando así el predominio de China.
Si bien el concepto clave de toda la filosofía de Dussel es el de liberación, sólo en esta Política de la liberación lo emplea en un sentido estrictamente intelectual; es decir, se trata de liberar la filosofía de los encubrimientos teóricos occidentales que ocultan la riqueza histórica, cultural e intelectual de los distintos períodos del pasado, las distintas formaciones políticas y las múltiples reflexiones de lo político. Reducir el pensamiento a un estrecho viaje desde Grecia hasta EEUU o a un corto tiempo desde el mundo Antiguo hasta la Posmodernidad son algunas de las simplificaciones tradicionales que, todavía hoy, se siguen cometiendo con una inocencia que Dussel tacha de helenocéntrica (por instalar el origen de la filosofía política en la Gracia antigua), occidentalista (por menospreciar la importancia filosófica de los textos orientales de Europa) y eurocéntrica (por el menosprecio generalizado a todas las producciones del mundo alejadas de Occidente).
En sus páginas no se encontrará una historia de las ideas políticas, tampoco un sistema de ideas políticas. Antes bien, se trata de un metarrelato en el sentido de Lyotard, intencionadamente subjetivo y situado desde una perspectiva latinoamericana. En cierto modo, consiste en una historia mundial y una crítica política en clave latinoamericana. Este enorme relato no sólo desmonta la estructura filosófica occidental, sino que además tiene una triple intención: demostrar la mundialidad milenaria de la filosofía política, reconstruir el relato filosófico latinoamericano como originario de la Modernidad en el siglo XVI y legitimar el estatuto epistemológico de la propia filosofía del autor, la filosofía de la liberación. Es más, nuestro autor defiende la universalidad de su filosofía en la medida en que representa el marco teórico de toda filosofía que esté, por un lado, contextualizada en una praxis temporal y geográfica concreta y, por otro lado, elaborada desde una perspectiva no occidental conforme al concepto de pueblo, fuente del poder político y víctima encubierta por la mayoría de sistemas políticos de la historia (como pobre, como mujer, como extranjero, como obrero, como bárbaro, como esclavo, etc.).
Se trata de un esquema que puede recordar a las pretensiones de Hegel con su propio sistema de ideas, aunque bien lo advierte Dussel, el libro no pretende ser más que una perspectiva latinoamericana de los muchos relatos posibles acerca de la historia mundial de las ideas políticas.
De todas maneras, lo más interesante de esta obra se debe al enorme desafío que arroja al academicismo tradicional universitario, contra “las filosofías que sólo se ocupen: a) de los comentarios de los clásicos europeos y norteamericanos (en posición euro y americano-céntricas), justificando procedimentalismos liberales, y b) de las artimañas de la retórica o la sofística –porque buscan confundir con sus retorcidas falacias a sus oponentes académicos, pero no «intentan buscar la verdad»” [defendiendo a su vez que] “las filosofía políticas del siglo XXI […] serán juzgadas por la historia, en último término, por el grado de articulación del pensar filosófico con la praxis de liberación del pueblo simple, explotado, empobrecido, excluido, mayoritariamente latinoamericano”[1].
Estamos ante una propuesta filosófica muy cierta y estimulante, pero insuficiente cuando el concepto de pueblo se enfrenta a formas complejas de poder donde éste no coincide exactamente con la política. Más acá del poder político, tenemos aquellos poderes que el mismo pueblo es capaz de alimentar, como es el caso de la destrucción ecológica propia del consumismo occidental y de las clases medias existentes, en mayor o menor medida, por todas las grandes ciudades del mundo. Se trata de un tipo de poder del que participa activamente el mismo «pueblo». Más allá del poder político, existen otras formas de poder tales como el mismo poder económico y financiero que escapan actualmente al control de las instituciones políticas. Es en éste y otros casos donde el fenómeno de la liberación política pierde su sentido emancipador respecto de la autoridad que lo ejerce, limitando así sus pretensiones universales. Se trata de un aspecto nuevo del poder que es propio de las sociedades más complejas y que obliga a reformular el esquema teórico de la liberación.
[1] Dussel, E., Política de la liberación, Madrid, Trotta, 2007, p. 556.
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