domingo, 14 de abril de 2013

POLITICA EL CONTRATO SOCIAL


TTRABAJO COMPARATIVO ENTRE LOS AUTORES ROSSEAU Y MONTESQUIEU DE SUS OBRAS “EL CONTRATO SOCIAL” Y “EL ESPIRITU DE LAS LEYES”
Antes de meternos de lleno en sus obras haremos una pequeña parada en la vida de estos autores.
Rosseau: Es el primer pensador auténticamente democrático de la historia de Europa.
Su primera obra, publicada en 1749, causó enorme impresión, pues en ella se atacaba una de las tesis fundamentales que defendían los ilustrados; los filósofos de la ilustración pensaban que los importantes adelantos científicos y técnicos que se estaban verificando en aquella época, no sólo mejoraban al hombre materialmente, sino también moralmente; es decir, que a medida que se progresaba en la ciencia y en la técnica, el hombre se iba haciendo cada vez más bueno.. Frente a esto, Rousseau señalaba que a civilización, en lugar de mejorar al hombre, lo que hacía era corromperlo, porque la sociedad estaba estructurada de forma injusta; por tanto, si se quería mejorar al hombre, antes había que mejorar a la sociedad
La obra más importante de este autor es “El Contrato Social” (1762).
Montesquieu: Se llamaba Carlos de Secondat, barón de Montesquieu, y era por lo tanto monárquico, pero monárquico enamorado del parlamentarismo inglés. Fue presidente del parlamento de Burdeos, satirizó las viejas ideas y los defectos sociales y políticos de Francia en su obra “Cartas persas” (1721), cuya resonancia fue extraordinaria. También tuvo gran difusión “Consideraciones sobre la grandeza y la decadencia de los romanos” (1734). Pero la obra triunfal y que abrió profunda brecha en las concepciones políticas dominantes en Francia, fue “El Espíritu de las Leyes” (1748), hasta el punto que se toma esta obra y fecha como punto de arranque de la victoria intelectual de la Ilustración y cifra representativa de una generación histórica. En su célebre obra preconizó una nueva estructura del Estado, basada en un equilibrio de poderes.
1º DEFINICIÓN DE LEYES SEGÚN CADA AUTOR Y DIVISIÓN DE PODERES.
Para Rosseau las leyes significarían la expresión de la voluntad general que sirven para que mayorías no se pasen por alto los derechos fundamentales y ala vez estas son de carácter general al mismo tiempo que no pueden ser injustas. Estando sometido a las leyes, se es libre, puesto que ellas no son mas que registro de nuestras voluntades.
Para crear estas leyes aparece la necesidad de unos guías denominados legisladores que unen la voluntad general con el entendimiento. El creador de estas leyes es el soberano formado por el pueblo.
Mientras tanto las leyes para Montesquieu serian de 2 tipos diferentes las leyes positivas y las leyes naturales aunque primeramente nos hace una definición de este concepto para Montesquieu son las relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas. En este sentido todos los seres tienen sus leyes: las tiene la divinidad, el mundo material, las inteligencias superiores al hombre, los animales y el hombre mismo.
-Leyes positivas: la ley es la regla que guía nuestra acciones prescrita por una autoridad a la que creemos con derecho a hacer esta ley.
A la ley le acompaña una pena inherente a la infracción de ella, un tribunal que aplica esta pena y una fuerza física que la hace ejecutar. Sin todo esto la ley es incompleta.
- Leyes naturales: por otro lado, cuando observamos los fenómenos de la naturaleza y de nuestra inteligencia, cuando descubrimos que todos estos fenómenos se producen del mismo modo y en las mismas circunstancias, decimos que siguen leyes ciertas, leyes que llamamos leyes de la naturaleza y bajo las que se rigen fenómenos que suceden constantemente Estas leyes son anteriores y superiores a las nuestras, y para que las nuestras, las positivas, sean buenas no hace falta que se deriven de las leyes de la naturaleza, sino que deben ser conformes a ellas. Lo justo fundamental es lo conforme a ellas y lo injusto lo contrario. Este es el espíritu o sentido en que deben estar hechas las leyes positivas. las leyes están influenciadas por las costumbres, por las circunstancias naturales de cada momento y por el propio hombre.
En Montesquieu el poder legislativo recae sobre la cámara de los comunes y la cámara de Los Lores, el poder ejecutivo recae sobre un monarca y el poder judicial recae sobre los jueces que castigan delitos y resuelven diferencias entre particulares.
Mientras tanto para Rosseau el poder ejecutivo y judicial recae sobre el gobierno al servicio de la voluntad y el poder legislativo recae sobre los legisladores. Mientras que para Montesquieu el poder legislativo controla a los otros poderes para Rosseau solo es un poder que redacta leyes que no puede dar fuerza ejecutiva, el mando de los poderes recaería sobre el soberano. Para Rosseau toda la fuerza en cuanto a división de poderes recae sobre el soberano.
2º TIPOS DE GOBIERNO E INTERPRETACIÓN DE CADA UNO SEGÚN SU AUTOR.
Rosseau no legitima ninguna forma de gobierno aunque si bien distingue 3 formas diferentes: democracia,aristocracia y monarquía y en caso excepcional seria la dictadura para salvar la soberanía. El gobierno no es mas que un mandado del soberano ya que esta a su cargo.
Montesquieu las sociedades sin forma política definida son los pueblos salvajes (cazadores) y los pueblos bárbaros (pastores). Como forma política definida Montesquieu reconoce la república, la monarquía, y el despotismo.
Rosseau:
ARISTOCRACIA: el poder es entregado a un numero pequeño de personas. Esta puede ser natural, electiva o hereditaria. El mejor gobierno es la electiva pero con la moderación de los ricos y consentimiento de los pobres.
DEMOCRACIA: el poder es confiado a todo el pueblo en su mayor parte. El poder ejecutivo esta unido al legislativo. Mal gobierno para Rosseau ya dice que puede propiciar guerras civiles al estar unidas cosas que no deberían estarlo.
*La monarquía esta analizado mas abajo y conjuntamente con Montesquieu*
Montesquieu:
REPÚBLICA: el poder recae sobre todo el pueblo (democracia) o sobre algunas familias (aristocracia). Ideal forma de gobierno para estados pequeños. El principio que mueve y hace obrar a la República es la “virtud política”, entendida como el amor a la patria, a la igualdad y a la moderación.
Mientras que Rosseau diferencia entre democracia y aristocracia Montesquieu los intenta unir bajo un mismo titulo y a mi forma de ver las cosas erróneo ya que tienen muchas características diferentes como para poder unirlas. Además la palabra república comprende multitud de gobiernos desde una aristocracia hasta una oligarquía y esto puede causar confusiones.
DESPOTISMO: una sola persona gobierna a su capricho y a su libre voluntad, esta exento de leyes o reglas. Gran eficacia en grandes estados o imperios. Su principio es el temor, el cual debilita todas las virtudes (principio de la república) y anula todo sentimiento de ambición (principio de la monarquía). Aunque esto supone una contradicción para Montesquieu ya que el mismo considera esta forma de gobernar como abominable. Rosseau supongo yo que estaría en contra de esta forma de gobernar ya que el siempre apoya la intervención del pueblo a la hora de poder tomar decisiones y de crear leyes.
MONARQUIA AMBOS AUTORES: (Rosseau)el poder es confiado a una sola persona o magistrado único. Es el gobierno con mas vigor, pues en ella “todo camina hacia el mismo fin” y no hay movimientos opuestos, en este gobierno privan las voluntades particulares sobre las demás. Al igual que Rosseau, Montesquieu confía todo el poder sobre el príncipe, este gobierna según las leyes establecidas y con la ayuda de la nobleza mientras que para Rosseau gobierna el príncipe pero a merced del soberano (es decir, de todo el pueblo).
Su principio, para Montesquieu, es el honor, o sea el prejuicio de cada persona o clase social, que consiste en exigir preferencias y distinciones.
Mientras que Rosseau añade un principio individual a cada tipo de gobierno pienso que Rosseau tiene una principio universal en las tres formas de gobernar. Que consistiría en la obtención de la voluntad general mediante el pacto social sin tener que recurrir a la fuerza en ninguno de posibles gobiernos mientras que Montesquieu si recurre a ella en el despotismo.
3º EL ESTADO.
Para Rosseau el Estado aparece cuando los hombres se dan cuenta que para defender mejor su vida, su libertad y su propiedad deben agruparse y elegir a alguien para que los gobierne. El Estado nace, por tanto, de un acuerdo libre entre los hombres que se han unido para designar al gobernante. Como el gobernante ha sido elegido por el pueblo, en cualquier momento, cuando el pueblo quiera, puede cambiarlo por otro. Al mismo tiempo, la misión de los gobernantes es cumplir siempre la voluntad popular. Por otro lado Montesquieu pretende una nueva estructura del Estado basada en el equilibrio de poderes. En ella defiende, que, conservando al rey, el poder ejecutivo, el legislativo recaería en una asamblea representativa del país (como el parlamento inglés), y el judicial, detentado por magistrados o parlamentos (en Francia, tribunales), absolutamente independientes en sus sentencias, del rey y del Parlamento. Así pues, es partidario de que el Estado quedara dividido y es el difusor de las ideas parlamentarias inglesas y la fuente donde bebieron las promociones revolucionarias. 
4º DEFINICIONES DE LIBERTAD SEGÚN SU AUTOR.
Para Jacques, un signo de libertad es la facultad de que posee cada uno de hacer predominar sobre su voluntad particular la voluntad general, de modo que obedecer al soberano significa ser libre.
Mientras tanto para Carlos de Secondat la idea cambia ya que este dice que: “La libertad es el derecho de hacer lo que permiten las leyes... . la libertad no consiste en hacer lo que uno quiere sino en hacer lo que se debe hacer y en no ser obligado ha hacer lo uno no quiere. Unas buenas leyes supone mas libertad. Al principio estas ideas pueden parecer idénticas o parecidas pero la cosa cambia al decir que por ejemplo en el libro de Rosseau las leyes las eligen el pueblo y en el otro caso son establecidas por el sistema de gobierno establecido. Por lo tanto a mi forma de ver las cosas existirá mas libertad o habrán mas leyes a gusto de los ciudadanos en la forma escrita por Rosseau.
5º LA RELIGIÓN EN CADA UNO DE LOS LIBROS.
Jacques Rosseau con una frase que el mismo pronuncio podemos hacernos una idea de su pensamiento acerca de la religión. “Si quisiera describir de una manera simbólica la estupidez, que es capaz de revolvernos la bilis, pintaría a un pedante enseñando el catecismo”. Aun así Rosseau propone su idea de religión civil, religiones del ciudadano moderno, con las ventajas de la religión del ciudadano antiguo y sin las desventajas de la intolerancia y el contenido dogmático.
Para Montesquieu mas simpatizante de la religión dice que es el elemento moral más importante en la acusación social. Es un fenómeno social para Montesquieu, estudia su lado convencional y humano pero ordenador de la sociedad a través de las creencias. Considera que es absurdo imponer la religión de una cultura a otra. La religión sirve de freno en los despotismos y sus leyes corrigen a veces los inconvenientes de la constitución política, por lo que cuenta más su utilidad que la verdad o no de sus dogmas. Toda persecución religiosa y todo prosetilismo es por principio intolerante.
6º COMENTARIO DE LAS OBRAS.
El primer tratado ordenado y sistemático de las nuevas ideas se debió a Montesquieu (1.689 - 1.755), quien fundando su filosofía política de la historia romana y de las instituciones inglesas, esbozó en "El Espíritu de las Leyes" un esquema de la organización del Estado tal como debía ser para asegurar la libertad del hombre, sobre la base de la división de los poderes, y entendida la libertad no como un derecho natural sino como resultado de las relaciones sociales de las circunstancias históricas. Pero más que Montesquieu gravitó en la época de Rousseau (1.712 - 1.755), cuya obra "El Contrato Social" fue la Biblia de los revolucionarios del siglo XVIII. Rousseau parte del supuesto de un estado de naturaleza, anterior a la sociedad, donde los hombres viven en plena igualdad, hasta que mediante el acuerdo y el consentimiento expresados en un pacto social, crean un Estado que establece la autoridad para asegurar la libertad como una necesidad de la dignidad humana. La existencia del gobierno no arranca del contrato sino de un acto de la soberanía del pueblo que es indivisible e inalienable, y que, en consecuencia, puede ser reasumida por el pueblo cuando ha desaparecido la delegación del poder. La teoría de la voluntad general es inseparable de la teoría del contrato social de la doctrina de Rousseau. Las voluntades individuales de cuantos resignan sus derechos en el seno de la comunidad, se fusionan después dando nacimiento a la voluntad general que es todopoderosa en una sociedad. Una vez que se forma el Estado la voluntad general será representada por la mayoría.

VIDEO ENRRIQUE DUSSEL POLITICA DE LA LIBERACION


ENRIQUE DUSSEL POLITICA DE LA LIBERACION


miércoles, 22 de octubre de 2008

Política de la liberación, de Enrique Dussel




Enrique Dussel
Política de la liberación
Madrid, Trotta, 2007
587 p.

La última obra de Enrique Dussel es una subversión de la filosofía política tradicional, tanto para el esquema convencional que se sigue a nivel universitario como para el debate propio de la filosofía occidental. No se trata de una historia de las ideas políticas, sino más bien de una historia crítica de la historia de las ideas políticas. Bajo la idea de giro descolonizador el filósofo, historiador y teólogo argentino pretende plantear la cuestión desde una perspectiva mundial, al hilo de un discurso político que ya está presente en las primeras grandes civilizaciones: Egipto, Mesopotamia, China, India, el imperio Azteca y el imperio Inca. Grandes culturas de enorme complejidad en su organización política. Se trata de un rescate de textos aparentemente míticos, legales o religiosos que guardan un profundo sentido político. Textos cuya exégesis requiere de una paralela reconstrucción histórica en los hechos y filológica en los términos. En este sentido, es muy elevado el énfasis en demostrar la influencia de la cultura egipcia y comercial fenicia en la formación de las polis griegas democráticas.

El libro sigue un esquema pretendidamente anti-eurocéntrico que reduce la historia de Europa a una simple etapa más de la historia de las ideas políticas. Dussel insiste una y otra vez en que, hasta el siglo XV, siglo de la invasión de América, Europa Occidental era un rincón del mundo alejado de las grandes rutas del tráfico comercial árabe, indostánico y chino. De hecho, la verdadera hegemonía global no la alcanzará hasta las fechas de la Revolución Industrial inglesa en 1800, derrocando así el predominio de China.

Si bien el concepto clave de toda la filosofía de Dussel es el de liberación, sólo en esta Política de la liberación lo emplea en un sentido estrictamente intelectual; es decir, se trata de liberar la filosofía de los encubrimientos teóricos occidentales que ocultan la riqueza histórica, cultural e intelectual de los distintos períodos del pasado, las distintas formaciones políticas y las múltiples reflexiones de lo político. Reducir el pensamiento a un estrecho viaje desde Grecia hasta EEUU o a un corto tiempo desde el mundo Antiguo hasta la Posmodernidad son algunas de las simplificaciones tradicionales que, todavía hoy, se siguen cometiendo con una inocencia que Dussel tacha de helenocéntrica (por instalar el origen de la filosofía política en la Gracia antigua), occidentalista (por menospreciar la importancia filosófica de los textos orientales de Europa) y eurocéntrica (por el menosprecio generalizado a todas las producciones del mundo alejadas de Occidente).

En sus páginas no se encontrará una historia de las ideas políticas, tampoco un sistema de ideas políticas. Antes bien, se trata de un metarrelato en el sentido de Lyotard, intencionadamente subjetivo y situado desde una perspectiva latinoamericana. En cierto modo, consiste en una historia mundial y una crítica política en clave latinoamericana. Este enorme relato no sólo desmonta la estructura filosófica occidental, sino que además tiene una triple intención: demostrar la mundialidad milenaria de la filosofía política, reconstruir el relato filosófico latinoamericano como originario de la Modernidad en el siglo XVI y legitimar el estatuto epistemológico de la propia filosofía del autor, la filosofía de la liberación. Es más, nuestro autor defiende la universalidad de su filosofía en la medida en que representa el marco teórico de toda filosofía que esté, por un lado, contextualizada en una praxis temporal y geográfica concreta y, por otro lado, elaborada desde una perspectiva no occidental conforme al concepto de pueblo, fuente del poder político y víctima encubierta por la mayoría de sistemas políticos de la historia (como pobre, como mujer, como extranjero, como obrero, como bárbaro, como esclavo, etc.).

Se trata de un esquema que puede recordar a las pretensiones de Hegel con su propio sistema de ideas, aunque bien lo advierte Dussel, el libro no pretende ser más que una perspectiva latinoamericana de los muchos relatos posibles acerca de la historia mundial de las ideas políticas.
De todas maneras, lo más interesante de esta obra se debe al enorme desafío que arroja al academicismo tradicional universitario, contra “las filosofías que sólo se ocupen: a) de los comentarios de los clásicos europeos y norteamericanos (en posición euro y americano-céntricas), justificando procedimentalismos liberales, y b) de las artimañas de la retórica o la sofística –porque buscan confundir con sus retorcidas falacias a sus oponentes académicos, pero no «intentan buscar la verdad»” [defendiendo a su vez que] “las filosofía políticas del siglo XXI […] serán juzgadas por la historia, en último término, por el grado de articulación del pensar filosófico con la praxis de liberación del pueblo simple, explotado, empobrecido, excluido, mayoritariamente latinoamericano”[1].
Estamos ante una propuesta filosófica muy cierta y estimulante, pero insuficiente cuando el concepto de pueblo se enfrenta a formas complejas de poder donde éste no coincide exactamente con la política. Más acá del poder político, tenemos aquellos poderes que el mismo pueblo es capaz de alimentar, como es el caso de la destrucción ecológica propia del consumismo occidental y de las clases medias existentes, en mayor o menor medida, por todas las grandes ciudades del mundo. Se trata de un tipo de poder del que participa activamente el mismo «pueblo». Más allá del poder político, existen otras formas de poder tales como el mismo poder económico y financiero que escapan actualmente al control de las instituciones políticas. Es en éste y otros casos donde el fenómeno de la liberación política pierde su sentido emancipador respecto de la autoridad que lo ejerce, limitando así sus pretensiones universales. Se trata de un aspecto nuevo del poder que es propio de las sociedades más complejas y que obliga a reformular el esquema teórico de la liberación.
[1] Dussel, E., Política de la liberación, Madrid, Trotta, 2007, p. 556.